lunes, 9 de agosto de 2010

Why do all good things come to an end...

...dice una canción de Nelly Furtado. Y es que el final de nuestro viaje ha llegado. Para los que ya me conocéis un poco, culminar nuestro viaje en SF me ha ofrecido la posibilidad de revivir momentazos en esa ciudad y, a la vez, darme cuenta de lo importante que es tener a gente con quien compartir esos grandes momentos. El año pasado volví enamorada de esa ciudad y con la sensación de querer volver cuanto antes, y he necesitado llegar allí otra vez para darme cuenta de que no puedo pasarme la vida añorando momentos que ya han pasado y deseando que se vuelvan a repetir, porqué cada momento es único e irrepetible. Y es que esta vez he vivido un SF diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Si aquellos tres meses los viví como la mejor experiencia de mi vida, estos cuatro días sólo han hecho que añadirse a aquellos 90.

Descubrir el resto de USA no me ha defraudado lo más mínimo, es más, si mis expectativas ya eran altas, han sido superadas con creces. ¿El mejor viaje de tu vida? Me preguntaron ayer. Sí, sin duda, el mejor viaje hasta hoy. Me llevo un montón de recuerdos de cada ciudad, 26 días vividos intensamente en la mejor de las compañías (no, Antonieta no está amordazada ni hay nadie apuntándole con una pistola en la sien).

Y ahora, de vuelta en Barcelona, mientras pienso aquello de “la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”... no puedo evitar seguir mentalmente planificando mi próximo viaje. Llamarme obsesiva pero, me da que voy a repetir país. No sé porqué. Bueno, quizá sí, y es que me encanta la idea de que algún desconocido me suelte cada día algo así como: eeey, have a nice day!

domingo, 1 de agosto de 2010

Día 20: Penúltima parada: San Simeon

Después de pasar la noche en Thousand Oaks, el único pueblo cercano a Santa Bárbara donde encontramos habitación, hemos reemprendido la marcha de nuevo dirección norte.

Thousand Oaks, un pueblucho que por no tener no tiene ni downtown, en el que habitan unos persons de lo más peculiares. Primero conocimos a Josh, recepcionista del motel, quien nos estuvo contando sus batallitas de cuando viajó a Las Vegas por última vez y ganó 2000$ en el casino y perdió 3000, 3000$ que no considera haber perdido, sino haberlos invertido adecuadamente en juego, fiesta, alcohol y mujeres!

Más tarde, cuando decidimos salir a tomar algo, conocimos en el único bar de los alrededores a Peter Barnes, inversor en bolsa, quien borracho como una cuba me contestó a la pregunta de si volvía a casa conduciendo: pues claro, y como podría ir en mi estado andando, no ves que podría caerme y hacerme daño? Cinto se descojonaba.

El hacer un fichaje femenino en nuestro viaje sólo ha traído paz a mi vida. Por fin tengo una persona a mi lado que no me lleva la contraria 24 horas al día. Es más, en lugar de pasarme 10 minutos intentando solucionar algún contratiempo ante la mirada pasiva de ellos dos, ella se ofrece a venir y me ayuda a hacerlo. Está de acuerdo conmigo con las mesas en las que nos tenemos que sentar o le gusta la música que pongo en el coche, o por lo menos no se queja de ella. Sí, creo que esto ayudará a que vuelva a Barcelona en las mismas condiciones psíquicas con las que me fui.

Dentro de los excesos que cometemos a diario, creo q hoy ha sido un día en el que nos hemos sobrepasado un pelín más de la cuenta. Para desayunar, hemos comido sándwich con tortilla de jamón, lechuga, tomate y fruta unos y 4 pancakes con huevos revueltos otros. Para comer, como no teníamos mucha hambre, hemos engullido batidos de helado unos y helados american size otros. Para merendar, nos hemos tropezado con la Chocolate Factory y no hemos podido resistir la tentación de comprarnos cada uno una guarrada diferente de chocolate. Ahora estamos muertos de hambre y nos vamos a cenar, no sé cuál será el menú que nos espera esta noche.

Volviendo al viaje, la primera parada de hoy ha sido Ventura Beach, la segunda Santa Bárbara y por último San Luis Obispo. Hemos vuelto a tener tentaciones de quedarnos a dormir en Santa Bárbara aun teniendo una habitación ya alquilada en otro pueblo, pero una voz sensata nos ha hecho cerciorarnos de que no encontraríamos nada que estuviera dentro de nuestras posibilidades económicas, así que hemos proseguido nuestro camino. Esta noche es la penúltima parada antes de llegar a SF, al final hemos tenido que adelantar la llegada un día. Y a mi me sabe fatal...

miércoles, 28 de julio de 2010

Día 16: Como estrellas de Hollywood....

Ayer no hice mis deberes, lo sé. Y es que siempre he sido de dejarme las cosas para última hora, y cualquiera escribía el post cuando volvimos de fiesta de Hollywood. Qué importa, son las 10 y hace un rato que vuelve a ser de día en mi habitación, estamos durmiendo al lado de una carretera dónde pasan coches/camiones/motos a toda pastilla y hay una taladradora haciendo obras aquí al lado, pero mis compis siguen aquí durmiendo… pues tengo todo este rato para hacerlo, aquí, a oscuritas, pa que no se despierten… esto es así.

Llegar al hostal de Hollywood nos costó lo suyo. Afortunadamente, Antonita decidió un día que no introducía más direcciones en el GPS (o eso quiere creer ella, que fue ella quien lo decidió….) así que estaba libre de pecado en todo momento. 27 millas a la primera dirección del GPS, y cuando escuchamos la triunfante frase de “destination is ahead” estábamos en medio de la nada. 24 millas hacia otro lugar porqué la primera dirección era errónea, again “destination is ahead” y destination tampoco estaba. 8 millas más y como a la tercera va la vencida, allí estaba por fin nuestro motel. Se respiraba algo de tensión en el ambiente, y es que Antonita andaba otra vez con el ceño fruncido. A Antonita la tienen todo el día enfadá, y mira que ella es feliz en USA. Pues ni por ésas.

Después de una siesta todo parece llevarse mejor, así que fuimos a que descubrieran por ellos mismos que Hollywood no tiene ná, para quien quiera venir y espere otra cosa. Aparte de un montón de estrellas por el suelo en plan gitanada, nothing else. Bueno, la fiesta tampoco está mal, claro que al segundo ron-cola con lo cargaítos que los sirven, cualquier fiesta puede parecerte fabulosa. Estuvimos con una pareja mejicana, cosas de la vida. Por lo menos anoche éstos sí dejaron a un lado su acento, ahora, el argot lo mejoran día a día. Le estoy hasta cogiendo gustillo a la historia, no descarto que cuando llegue a Barcelona me bautice con el nombre de Antonita.

Si por un momento se me ocurriera hacer esto, que alguien por favor me pare los pies cuánto antes. Alguien de esas 10 personas que han votado en el blog de Cinto que sí que me van a soportar durante el viaje, que deben ser los que de verdad me quieren! ;)

lunes, 26 de julio de 2010

Día 14: California dreaming

Hoy hemos vuelto a la normalidad de la ruta, afortunadamente. Cinto cree haber envejecido cuatro años en los dos días que hemos pasado en Las Vegas, yo, en cambio, creo haber rejuvenecido dos. Y es que aproveché para invertir el último día 10 dólares en una máquina de masajes que me dejó nueva. Rafa y Cinto me crean tanto estrés que creí que, estando en el ecuador de la ruta, lo mejor sería recomponerme de algún modo.

Atrás hemos dejado Arizona, de la forma más yanki posible. Y es que este país no deja de sorprendernos. No me refiero únicamente a haber descubierto que beben (o comen) coca-cola con bolas de helado encima, o a que haya restaurantes en los que los propios camareros cogen un micro y te sorprenden cantando una canción mientras tú intentas no interrumpirles en mitad de ésta pidiéndoles la cuenta.

Me refiero a Oatman, el pueblo que hemos visitado justo antes de salir de Arizona. Montones de burros que vagan por la calle y una representación teatral cual película de cowboys, con sheriff y forajidos interpretando un duelo en plena calle. Lo nunca visto.

Más tarde hemos hecho una parada en Bagdad’s café, en el que la dueña nos ha deleitado hasta con una dedicatoria a pie de su foto (aparece en nuestro libro de la ruta 66!)

Hoy dormimos en California, y es que ya estamos en la recta final de la ruta. Por un momento creí que mis compañeros de viaje habían dejado atrás sus ingeniosas conversaciones en mexicano. Nada más lejos de la realidad. Por desgracia, han descubierto nuevos canales en la tele con los que ampliar su vocabulario… ahora ya han subido el nivel, y hablan de prender el televisor, gastar dolaritos y de despejar la habitasión para haser el check-out... Para que os hagáis una idea.

Por cierto, hoy sí hemos conseguido dormir en tipis en San Bernardino. Me encantan!

jueves, 22 de julio de 2010

Día 11: Quiero irme ya a Las Vegas!

Díos mío, son las 7:15h de la mañana. Me van a matar cuando se den cuenta de que ya ando haciendo ruidos por la habitación. Cinto dice que soy como una abuela. Yo no entiendo como pueden seguir durmiendo si en nuestra habitación a las 7 ya es de día. A ver si consigo que en breve se despierten y marchemos camino Las Vegas....

Día 10: Grand Canyon

Hoy sólo puedo empezar el día explicando que hemos sobrevolado el Grand Canyon del Colorado en helicóptero. Cinto dice que le quito encanto a las cosas cuando las explico porqué no les pongo entusiasmo, y me pregunto cómo puedo explicar este momento por escrito… La experiencia de volar en helicóptero ya me ha parecido genial, y sobrevolar una de las maravillas del mundo no tiene palabras. La música que nos acompañaba en el vuelo y que no podréis apreciar en el vídeo porqué la escuchábamos en los cascos era también de lo más apropiada a cada momento: la de Jurassic Park en el momento inicial en el que empezábamos a sobrevolar la

“puta roca” (Rachel, éstas dos palabras van por ti jajajja), Viva la vida de Coldplay y What a wonderful World cuando acabábamos el vuelo. Amazing. Esta mañana aún nos preguntábamos si merecía la pena pagar 230$ y verlo en helicóptero. Yo lo vi el año pasado a pie y, si alguien tiene que ir a visitarlo, aquí dejo escrito que sí, lo merece. Ha sido la mejor experiencia de mi vida, sin duda.

Afortunadamente, hoy Rafa ha podido hacer fotos y grabar vídeos con su cámara. Lleva 8 días diciendo que el cargador de la cámara no le funciona con los enchufes de América y ayer descubrió que hasta que no introduces dentro del cargador la batería, la lucecita no se enciende. Sí, estas cosas también les pasan a ellos (jjjj).

De camino al Grand Canyon, nos hemos topado casi por casualidad con un bar de la ruta 66 de los que aparecen en la guía, así que hemos decidido tomarnos una beer a ver si remontábamos un poco. El camarero nos ha preparado, sin comerlo ni beberlo, un planazo para esta noche. Los miércoles (hoy es miércoles? pensaba mi cabecita…) son casualmente la mejor noche de la zona. Pinchan todo tipo de música (rock, country, funky..) y viene gente de alrededores, el vaso de cerveza vale 0,10 dólares (ha tenido que repetírnoslo 6 veces hasta que hemos comprobado que sí, que era ése el precio que decía) y el meollo empieza a las 8 y acaba a las 2… A quién le importa que tengamos que volver atrás 200 millas en el camino y rehacerlo mañana, no podemos perdérnoslo! Así que por primera vez hemos reservado habitación en un hotel con tiempo: justo el de al lado del bar.

Hemos visitado el Meteor Crater, un pedazo de agujero en la tierra, pero después de lo del Grand Canyon, a mi ya nada me impresiona.

Casi volvemos a quedarnos sin gasolina, esta vez en el desierto de Arizona, creéis que a éstos les importaba lo más mínimo? Yo estoy predispuesta a cualquier tipo de aventura menos a la de andar 30 millas a 40 grados en medio de un bosque en el que en cualquier momento puede aparecer un…. oso, por decir algo. Afortunadamente, hemos vuelto a llegar a tiempo a una gasolinera. Sólo os digo que normalmente llenamos el depósito con 42$ y hoy hemos repostado 51$, para que veáis hasta que punto hemos apurado. Yo estaba descompuesta.

Después del stress de “vamos a quedarnos tirados en cualquier momento”, hemos llegado al

hotel, una pequeña siesta para no olvidar costumbres españolas y prepararnos para lo que nos depara la noche.

Es la 1:30, acabamos de llegar del famoso bar, Cinto os explicará el resto. Yo no tengo palabras. Ahora pretende que me doble y me meta dentro de mi maleta. No os digo más.

Bueno sí, hemos visto al doble americano de Cinto. Es pelirrojo, pero sorprendentemente a él también le ha molado que le eligiera como doble suyo. Era lo más

del casino, en un bar de Arizona. Cinto ha llegado en un estado este estado a casa. Os adjunto una fo

to para que lo comprobéis vosotros mismos.

martes, 20 de julio de 2010

Día 8: Y seguimos en New México

Hoy no hemos cambiado de estado, seguimos en Nuevo México un par de días más por razones varias. Una es que hay un par de ciudades en las que hay muchas cosas para ver, y dormiremos un día en cada una de ellas. La segunda, que si seguimos al ritmo que vamos, nos habremos liquidado la ruta en tres días más, así que tampoco va mal aposentarnos un poco y tomárnoslo con un pelín más de relax.

Lo más destacable de los dos últimos días es, sin duda, mi enorme paciencia. Y es que mis compañeros de viaje se adaptan tan bien a cada estado que ahora ya no hablan español, ahora sólo hablan mejicano. Llevo 48 HORAS (o son ya 72???) escuchando continuamente, tooooodo el día, frases como: “Y ahora a quién le toca manejar el auto weeeey?” “Debiste conectar el selular antes a la alimentasión, Rafael” o “Antonieta (sí, ahora me llaman así) dijeron que el lugar quedaba cuatro cuadras más abajo y no siiinco…” No sé cómo suena escrito, pero os aseguro que a mi me están estresando muchísimo!!! Y es que hasta juran por la Virgen de Guadalupe! pf

Dejando este “pequeño” detalle a un lado, hoy hemos pasado un día genial en Santa Fé. Hemos comido en un restaurante con el sonido de un acordeón y canciones españolas de fondo. Hemos dado una vuelta por Santa Fe y hemos vuelto a conducir hasta Albuquerque.

En Albuquerque mis compañeros de viaje han vuelto a hacer de las suyas, y es que me he visto obligada/presionada a pasar el mayor pánico de mi vida cuando nos hemos subido al teleférico más largo del mundo (porqué el más alto se ve que no era, sólo subía 3000m, pfffff naaaada). Ellos se lo han pasado en grande, parece ser. Yo no tanto.

Hoy dormimos en Albuquerque y mañana no tengo aún claro hacia dónde nos dirigimos. Cinto os dará más detalles del día de hoy en su blog (o eso ha dicho). Miedo me da.